Volamos por primera vez a un país que nos descubrió una gran humanidad, gente maravillosa y paisajes inolvidables. Un equipo pequeño, profesional y con experiencia que batió récord en atención.

Mireia Morera, compañera de profesión, nos acompañó a Grecia en marzo de 2016 durante nuestras campañas de atención a la población refugiada. Odontopediatra de corazón y profesión y conocedora de nuestro trabajo a nivel internacional, nos comentó la carencia de acceso a los servicios odontológicos que existe en Uganda. Así comenzamos a organizar la que sería nuestra primera intervención en el país.

De la mano de la Cooperativa Growth Uganda y en colaboración con varias entidades en terreno, emprendimos un viaje de 13 días a un país aún desconocido para nosotros. Uganda, tierra de gorilas.

Con un equipo reducido de 6 voluntarios nuestro objetivo principal era ofrecer atención dental a los pacientes, tanto locales como refugiados, que residen en el Asentamiento de Palorinya, al norte del país. Uganda acoge a millón y medio de personas refugiadas, de las cuales 180.000 se encuentran en Palorinya. Personas procedentes en su mayoría de Sudán del Sur, país limítrofe cuyo conflicto interminable les expulsa de sus casas.

Al llegar nos encontramos con una realidad que no esperábamos. Durante nuestra estancia respiramos una sensación de paz y seguridad, de aceptación, respeto y convivencia. La población local ha cedido el espacio a aquellos que llegan buscando una vida mejor. Ha desaparecido el concepto de campo de refugiados al que Europa nos tiene acostumbrados, el campo cerrado, vallado, vigilado, despreciado y temido. Todo está abierto y la gente tiene libertad de movimiento. Sin muros. Nos llevamos una lección aprendida muy valiosa, tenemos mucho que aprender.

El Asentamiento está compuesto por 3 zonas que agrupan en total a más de 30 pueblos. Con el equipo de voluntarios nos movemos para poder atender en varias de ellas. Finalizamos las jornadas con unos resultados que nos hacen sentir orgullosos: 426 pacientes atendidos y 655 tratamientos realizados. Récord de pacientes tratados en un día, llegando a las 98 personas atendidas y 152 tratamientos con un equipo de 4 dentistas y 2 voluntarios polivalentes.

Pero no todo es trabajo, también aprovechamos para conocer este magnífico país, a su gente y los proyectos que acoge. Pudimos conocer el Centro Dental del Hospital de la ciudad de Moyo que está muy bien equipado pero en desuso por falta de cualificación profesional, la Moyo’s Babies Home donde residen niños huérfanos hasta los 5 años y el Centro de Salud Moyo Mission que espera contar con un médico residente muy pronto. Antes de poner rumbo vuelta a casa, hicimos una parada obligatoria al Parque Natural de Murchison Falls que es espectacular: cascadas, fauna salvaje y una experiencia inolvidable en equipo.

Uganda, has sido un descubrimiento precioso y somos conscientes de que nuestro trabajo no está acabado. Aún restan miles de personas que esperan el tratamiento que les ayudará a sonreír de nuevo y sin dolor. Volvemos a casa con ganas de regresar. Hasta muy pronto Uganda.

 

“Hay que unirse no solo para estar juntos sino para hacer algo juntos.”